ILUSIUM (Roomanji) Julio 19

⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

Para quienes "busquen quizás el modo de dejar su mundo atrás" y no teman lo que pueda ocurrir tras lanzar los dados

Lo+: Funciona como perfecta adaptación de la película.

Lo-: Visto lo visto, necesitamos su Maze Roomer ya.

Roomanji, más allá del obvio -que no por ello menos divertido- juego de palabras, era una temática demasiado jugosa para dejarla perder como pretexto ideal de una sala de escapismo. Lo que más sorprende es que la materia no haya sido usada con anterioridad para otorgar forma y vida a una aventura gamer, con un referente cultural clásico y de sobras conocido, y una historia que viaja entre los estándares más... escapistas, que digamos.

Dicho esto, no cabe duda que no sólo de buenas intenciones y de aprovechar grandes ideas se erigen las salas -aunque algunas se empeñen en seguir creyéndolo; véase Catacumbas, por poner un ejemplo no demasiado alejado en el tiempo con el que nos trae entre manos-, y hace falta mucho más para tomar prestada esa chispa y estructurar alrededor una experiencia que sea a la vez fiel -si se compromete a ello, por dura que sea la carga, debe uno estar a la altura- y excitante por sí sola. En Ilusium eso lo saben bien, y son conscientes de que hay mucha carne en el asador, las expectativas están por las nubes y no puede uno tomarse a la ligera movimientos fandom que llevan décadas en el tintero y actualmente se encuentran a la orden del día gracias a revisiones y secuelas.

Podríamos todos los escapistas, tanto los conocedores del film original como aquellos para los que el nombre de la sala es pura novedad, dar saltos de alegría si las cosas hubieran quedado en este punto. La gracia del asunto -que se las trae- reside en saber viajar mucho más allá y entregar la que a día de hoy debe ser considerada por suma obligatoriedad una de las mejores adaptaciones cinematográficas al formato room escape. Salvadas contadas excepciones, como el Alien: El Origen de Escape Barcelona o el Hotel Hello de WayOut si se toman en consideración sus referencias hitchckonianas como una adaptación al uso -que habría que examinar más a fondo-, Roomanji pertenece desde ya al grupo de rarezas excepcionales que se toma al pie de la letra el objetivo de convertirse en parte de una especie de universo compartido en consonancia con la obra original para asentar al jugador y adentrarlo en la misma experiencia fílmica, transmitiendo idénticos espíritu y sensaciones que encumbraran aquellas en su día.

La aventura y el tono jovial y despreocupado que empleara -no en vano es uno de los pilares cinematográficos de una década tan kitsch como los noventa- son también las esmeradas señas de identidad de una sala cuyo principal valor reside en la creación de una atmósfera perfecta y a la altura de tan comprometidas circunstancias, y que queda plasmado no solamente en una ambientación ostentosamente espectacular y cuidada al más mínimo detalle, sino especialmente en una trama que avanza por los derroteros divertidos y emocionantes que cabría esperar.

Esto se adereza gracias a la conjunción de un número de pruebas nada desdeñable, cuya consecución apenas deja respiro a los jugadores, y que demuestran un talante vigoroso en cuanto a diseño y ejecución, consagradas al escenario en el que se integran y capaces por sí solas de apoyar un incuestionable frenetismo que un buen puñado de salas modernas deberían referenciar.

Una experiencia imperdible para escapistas, cinéfiles y aventureros consagrados.