Los siguientes elementos se valorarán en todos los room escape*:


*(Valoración de 1 a 5)

Junto al título se indicará la fecha en que se realizó. Nuestra experiencia se basa en el estado de la sala en ese momento. 


Valoración global: Se basa en lo bien que lo hemos pasado dentro de la sala, cómo nos hemos divertido y disfrutado realizando los juegos, y no es el resultado de una media aritmética a partir de los demás ítems valorados.

Flow: Siguiendo la teoría del Flow que inspiró en primer lugar estos juegos, se pretende valorar el grado de felicidad que hemos sentido jugando, cuán absortos nos ha mantenido el reto propuesto, cuán a gusto y motivados hemos llegado (o no) hasta el final.

Dificultad: El reto que ha supuesto el juego. Debe valorarse que, en nuestro caso, más del 90% de los juegos los hemos realizado en pareja.

Escenografía: ¿La ambientación consigue hacerte sentir allí donde pretenden?

Originalidad: Historia atrayente que se salga de lo cotidiano y pruebas que den una vuelta de tuerca a lo que estamos acostumbrados.

Sorpresa: Por su naturaleza, un room escape puede sorprender cada dos por tres, pero ¿se exprime esta cualidad para dejar al jugador boquiabierto con el desarrollo de sus juegos, de la trama o, incluso, con elementos del entorno que sirvan para maximizar la ambientación? 

Los siguientes elementos se valorarán SOLAMENTE en aquellos room escape que dispongan de ellos:

 

Inmersión: Llegas al local, llamas a la puerta y... ¿qué se esconde detrás de ésta? ¿Consiguen meterte en la historia desde el minuto 0? ¿Con qué eficacia?

Aventura: Sala que se desarrolla como una experiencia real en la que debes interpretar un rol y vivir la aventura para lograr completar el reto.

Susto: El grado de terror. Debe tenerse en cuenta en la valoración de este ítem que, aunque nos apasione la temática, somos bastante miedicas, y siendo dos aún se vive todo más a flor de piel.