HOLLYWOOD ESCAPE ROOM (MENTAL EXPERIMENT) agosto 19

⭐️⭐️⭐️⭐️ modo versus


Para locos con ganas de competir y competidores con ganas de locura.

Lo+: El modo competitivo, imprescindible.

Lo-: Sin el frenetismo de la competición, los enigmas resultan demasiado sencillos.

Ya se habló recientemente, con la excusa de la malograda Mientras sigues con vida de Komnata, de la compleja situación que viven los denominados escapes para parejas. En Foroom Escape, que creemos que cualquier sala -excepto en contadas ocasiones- es un juego ideal para dos personas, consideramos que esta vertiente escapista -por llamar de algún modo- es poco más que la excusa perfecta para reducir espacios, enigmas y complicaciones; en definitiva, más para aprovechar que para concebir de verdad. Purificatio, de Hostal 83, era, sin lugar a dudas, el producto más complejo y completo que se había originado en virtud de este concepto, y había que reivindicarla como tal.

Desde Hollywood Escape se han apropiado con éxito de esta tipología de partida -con pinzas, pues pueden ser hasta cuatro los jugadores implicados- y han desarrollado un juego destacable e inteligente, más por el método de juego que por los enigmas en sí -no es que estos no ayudaren, si no, cuéntenselo al Sinner de Top Secret, que ya ideó algo parecido y, como resultado, es un despropósito de dimensiones considerables-, que será especialmente disfrutable para aquellas parejas que opten por el modo competitivo. Es definitivamente éste el gran acierto de una sala que, por encima de todo, sabe jugar bien sus cartas y aprovechar el terreno en el que otros fallaron con anterioridad, convirtiendo un juego de esperpéntica sencillez en cuarenta y cinco minutos de frenetismo y obsesión por escapar.

Así, Mental Experiment integra no solamente una interesantemente veloz y lógica -aunque también sencilla a rabiar, puestos a mirarlo con lupa- consecución de pruebas en una historia y ambientación que son sin duda un atractivo añadido y deben considerarse correctamente logradas a pesar del escaso tiempo que tiene el jugador para deleitarse en su apreciación, sino que se beneficia de un trabajo de game master excepcional, que sirve tanto de conducto para la consecución del objetivo final como para añadir un toque de locura y extravagante tensión que no permite concesión alguna al descanso.

Una parada inapelable para todo grupo reducido de paso por la capital aragonesa, que hallará su mayor disfrute en una competición dinámica y sinvergüenza.