TACTIC (El Hobbit: Viaje a la Tierra Media) junio 19

⭐️⭐️⭐️

Para fervientes adoradores de los cuentos de hadas y la saga Bolsón

Lo+: Su esfuerzo para ser un producto oficial y simpático.

Lo-: La primera sala dejará completamente desubicados a los más jugones.

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. Con estas sencillas palabras, J.R.R.Tolkien iniciaba la obra que daría paso a una de las más grandes y esenciales epopeyas de la historia de la ficción universal, que setenta años después sigue siendo vital para comprender la evolución de un estilo de narrativa y el complejo concepto de la lucha entre el bien y el mal. La importancia de El Señor de los Anillos, así como de su precuela, sumada al poderío y el alcance masivo de las adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson -la primera, todo un hito de la historia del cine, que doscientos años después, sea cual sea el status quo de la industria, seguirá reivindicándose como uno de los productos más bellos y completos jamás creados; la segunda, mucho más ligera y disfrutable de lo que el público tiende a creer-, ha alcanzado con anterioridad el sector del escapismo, desplegando una sombra que, sin duda, no es sencilla de adaptar.

Por temática, o quizás por la relevancia cultural de la saga, ninguna de las propuestas, a pesar de su calidad variable, ha alcanzado las cotas de éxito que vive la historia en sus formatos previos, ya sea a través del despropósito insustancial que significó La Puerta de los Enanos, o la muy superior y compleja Barum Dum, que, a pesar de atraer para sí el espíritu de las novelas originales, fallaba en entregar una ristra de enigmas 100% fluidos.

Si en algo destaca la propuesta de Tactic es en ofrecer lo que es, por inaudito que parezca, un producto oficial de las películas. Esto le permite, por antonomasia, desplegar una aventura que es fiel al concepto cinematográfico, y que viaja por el transcurso de éstas en una suerte de greatests hits simpatiquísimo que, por suerte, deja en el banquillo a la algo inferior La Batalla de los Cinco Ejércitos.

Valiéndose de una efectista modalidad vivencial que aprovecha, a veces con éxito, otras de forma menos impactante, el virtuosismo propio de las salas más comúnmente conocidas como quests en vivo, una vez el jugador supera una primera estancia menos ilustrada, que desasosiega y descoloca por el escaso empleo de la lógica a la que los más experimentados estamos tan acostumbrados y no termina de cuajar, la aventura se convierte en un divertido carrusel que es veloz y entretenido a la par, y se sirve del sentido del espectáculo propio de la aventura de Bilbo Bolsón para conciliar una experiencia entrañable y apta para todos los públicos.

La ambientación, dibujada con cariño hacia la fuente original, atraviesa la historia con una clara tendencia in crescendo resultona y funcional, y, si bien el primer contacto no es tan asombroso como cupiera esperar -uno de los espacios más reconocibles de la saga se simplifica hasta el extremo de desvirtuar su importancia narrativa-, la intensidad y el mimo de las propuestas escenográficas tomará por sorpresa al fan más acérrimo a medida que avanza por la historia.