LAS LEYENDAS DE SLEEPY HOLLOW Abril 19

⭐️⭐️

Lo+: Hay mucho trabajo para deleitar a los más jugones.

Lo-: Los juegos terminan siendo repetitivos y carentes de gracia.

La verdad no es siempre lo aparente, decía un Ichabod Crane interpretado por Johnny Depp en la cinta dirigida por Tim Burton (Sleepy Hollow, 1999). Viniendo a referirse a otro ámbito de cosas, ésta es un poco la sensación que planea mientras se desgrana, pieza a pieza, el misterio que propone Leyendas de Sleepy Hollow, y que parte de un referente que, lamentablemente, no se halla exento de juicio en el disfrute de muchas salas: el juego de expectativas. El hype, si así lo prefieren, generado por la sala antes de entrar en ella, y que cabalga cual jinete sin cabeza durante la partida.

No nos entiendan mal, no es la presente una sala a menospreciar. A nivel formal es más que correcta, la ambientación cumple con creces su cometido, en algunos tramos más que en otros, pero ofreciendo, en términos generales, un conjunto nada desdeñable a la hora de plasmar la historia. Ésta, que toma como punto de partida algunas de las ideas de la trama original de Washington Irving, falla al ofrecer un relato incompleto, ya no por agujeros de guión, sino por sentirse incoherente, carente de substancia y de una verdadera motivación tras la misión principal. 

Nada que no pudiera salvarse con una buena formulación de enigmas -son incontables las salas que usan la fórmula del macguffin como pretexto de sus hazañas, y puede resultar un recurso admirable en muchos casos-; mas el problema principal a achacar a la sala reside precisamente en este punto: sí, de acuerdo, el número de pruebas es un detalle a tener en cuenta, que traerá de cabeza no sólo a los grupos pequeños, puesto que sus diseñadores se han propuesto llenar cada una de las estancias con enigmas más que suficientes para hacer sentir cómodos a quienes, como nosotros, disfrutan de este tipo de peripecias, pero caen en el error de olvidar la necesidad de ser ingenioso y original, y, a medida que los minutos avanzan, el jugador se encuentra rodeado de una maraña juegos repetitivos que terminan por aportar poco o nada al género, así como de continuas e insulsas búsquedas de objetos -recurso fácil donde los haya por el que sus creadores ya demostraron gusto en su anterior aventura, Escapa de la colmena, una propuesta similar en cuanto a formulación y calidad-.

Una verdadera lástima, dado el potencial de la sala, que termine quedándose a medio gas.