MYST3RY ROOMS (Nasa: Misión Omega) - Junio 19


⭐️⭐️⭐️⭐️➕ MODO DIFÍCIL


Para sibaritas de la ciencia ficción y todos los que quieran pasar una hora frenética.

Lo+: Su innato gusto por las aventuras espaciales sofisticadas y realmente bien ejecutadas.

Lo-: Querer más y no tenerlo.

La ciencia ficción es uno de los temas preferidos y más recurrentes de la ficción universal. Primero fue la literatura, podríase decir que con La guerra de los mundos de H.G.Wells como gran telón de fondo -¡hablamos del siglo XIX!- y más adelante con exponentes de la talla de Isaac Asimov o Frank Herbert. Más tarde llegaría el cine (y los videojuegos, ejem, no nos olvidamos de ellos), sentando bases alucinógenas del tamaño de Metrópolis hasta la cima hollywoodiense innegable y estratosférica que es Star Wars, y dejándonos, eso sí, incontables cintas en el tintero. Ahora, a punto de enfrentarnos a la tercera década del nuevo milenio, llega el turno de las salas de escapismo y, como no podría ser de otra manera, por su calidad de ficciones con un trasfondo de historia elaborado en mayor o menor medida, éstas han sabido -o intentado saber, en función de cada caso- abrazar la ciencia ficción como modelo a seguir. Es innegable el éxito y la grandeza que algunos ejemplos han alcanzado en los últimos años y siguen manteniendo a día de hoy, como las inteligentes Cronologic y su segunda parte, o la preciosista Futura.

Dentro del género, poco a poco, ha terminado despuntando la aventura espacial (o intergaláctica), que bien podría considerarse un género en sí misma por peso propio, y que funciona a la perfección en los esquemas del escapismo, probablemente por su innegable cualidad claustrofóbica y aislante. Bien ejecutada, una nave espacial es el entorno perfecto para una aventura escapista de primera. Podrían alzarse, como intachables ejemplos, la frenética Eskapa2, la interesantísima Lanzadera Alien, la maravillosa adaptación de Alien: El Origen -que ya jugaba con estos elementos prestados de la película- o la impresionante e insuperable Dino Rising.

Como todo buen género que se precie, su factor sorpresa termina decayendo a base de incursiones, especialmente de las menos meritosas, y cuando uno cree que lo ha visto todo tiene la suerte de encontrarse con las geniales mentes detrás de Mystery Rooms y su sofisticada Nasa, una epopeya sci-fi bien contada y mejor implementada, donde todo, absolutamente todo, funciona y encaja a la perfección para entregar una aventura insaciable y exultante como pocas.

Una buena ambientación y una correcta distribución de espacios dan la bienvenida a una partida que destaca fervientemente por un diseño de pruebas envidiable, repleto de juegos veloces y lógicos hasta la saciedad, mecanismos integrados y empleados a la perfección y una trama que avanza in crescendo hasta un colofón muy interesante y propio de la materia.

No importa las salas a tus espaldas ni el gusto o no por el género: cuando las cosas están tan bien hechas, es imposible no disfrutarlas al 100%.