LA LOGIA NEGRA ESCAPE ROOM (Camino a La Logia negra) - junio 19


⭐️⭐️⭐️⭐️ Tester - nivel difícil


Para todos los que se atrevan a adentrarse por los caminos más tenebrosos del ser humano.

Lo+: Abraza sin miedo la locura y la oscuridad que hacen única la serie de Lynch.

Lo-: Aunque es perfectamente jugable sin haberla visto, hay guiños sensacionales que quedarán fuera del abasto de los neófitos.

En 1990, David Lynch hizo historia de la televisión al presentarnos el misterio sobre el asesinato de Laura Palmer, un caso que revolucionó la comprensión que el público tenía de la ficción televisiva (sin ella, perlas como Expediente X (Cris Carter, 1993-2019) no hubieran sido posibles) y revolucionó al mundo entero, para el que éste, como bien se demostrara con su prematura cancelación, no estaba ni remotamente preparado. Twin Peaks se internaba en territorios aún ahora desconocidos y hablaba en clave de Lynch de temas cuya profundidad ni siquiera las obras cumbres actuales pueden llegar a equiparar, gracias a un formato alucinógeno y surrealista fundado a base de oscuridad y locura. En 2017, el maestro regresó con la hipnótica Twin Peaks: The Return para demostrar que su batuta sigue intacta y entregar uno de los mejores productos jamás filmados e ideados hasta el momento, amplificando las dimensiones de su carga psicodélica y dejando, tras su final, a un público huérfano de misterio y con ansias de más, mucho más.

El poder y el enorme imaginario que desplegaba la serie siempre ha sido una mina de oro, susceptibles, por su calidad de equívocos y trastornados juegos mentales, de ser adaptados al formato escape, pero sin demasiada repercusión práctica más allá de una sala temporal del Parapark de Budapest y algún que otro exponente menor. De lo que tampoco cabe duda es que embarcarse en un proyecto de tales dimensiones, con tamaño historial, implica un riesgo inapelable, no exento en otras adaptaciones fallidas con similar empaque en la crónica reciente del escapismo; mas en La Logia Negra saben muy bien lo que de hacen y se valen de su palpable pasión y entrega para ofrecer un producto que todo incondicional de la ficción televisiva agradecerá y alabará sin remedio.

Su conocimiento del universo lynchiano supone una base excelente para la construcción de una atmósfera macabra y tensa, que avanza a un ritmo letárgico y en cierto modo embriagador, que envuelve al jugador de un aura mística y amenazante antes incluso de que éste caiga en la cuenta de dónde se halla y cómo ha llegado allí. Se trata, imperantemente, de una atmósfera compleja, casi palpable, atrapante -en un lugar como Twin Peaks, no podía ser de otro modo- y difícil, tanto de asimilar como de confeccionar, apoyada por juegos interesantes, repletos de mecanismos complicados y originales. El guión avanza con diligencia, adentrando al jugador sin prisa en una trama oscura y enfermiza, valiéndose de una serie de recursos que los amantes de la serie sabrán apreciar con veneración.

Los creadores se sirven, principalmente, de una excelentísima e inaudita inmersión en la historia para concretar un nivel de intriga que viaja más allá de lo habitual al transgredir fronteras geográficas y temporales: el misterio de la Logia Negra no empieza el día y la hora indicados, sino que enganchará al jugador mucho antes y dotará la experiencia de un grado de complejidad y realismo fuera de onda, que precisará de su implicación y complacencia como pocas aventuras lo habían hecho.

Aviso a futuros agentes, todo el que quiera desentrañar sus misterios deberá olvidar prejuicios y meterse de lleno en la trama, sin miedo a divertirse y dejarse llevar -desde aquí lo tenemos claro, vale la pena, y mucho. Y sobretodo, recuerden: hagan de su sonrisa un paraguas y dejen que llueva.