FEAR ESCAPE ROOM (Zombie Outbreak) Diciembre 18

⭐️⭐️⭐️⭐️

Lo+: Reconozcámoslo, hacer creer al jugador que se encuentra en un lugar ficticio es una de las tareas más complejas y encomiables a la que se enfrentan las salas de escapismo. Gran parte del flow, de la intensidad de la partida y su disfrute depende inexorablemente de esta variable. Un instante estás en la calle, a la espera de la hora acordada, y al siguiente cruzas la puerta hacia otro universo, un mundo nuevo lleno de posibilidades, diversión y emoción que, para exprimir al cien por cien -o, cuanto menos, al máximo de sus posibilidades- deberías llegar a creerte. No hablamos aquí solamente de una buena historia o de una aceptable -o mucho más que aceptable, como es el caso- ambientación, sino de algo más. Algo mucho más difícil y, permitídnoslo, importante. Para hacer olvidar al jugador que es precisamente esto, no más que un mero jugador en un decorado de película, se precisa maestría. Tampoco hablamos simplemente de un game master como procurador, propulsor, inmersor, contextualizador o catalizador del juego, sino de un verdadero crack del virtuosismo, la puesta en escena y la capacidad para narrar historias y sumergirte en ellas. Es esto lo que convierte Outbreak Zombie en una obra maestra del escapismo, un ejercicio inteligente, entretenido y dinámico a rabiar, donde su creador confecciona un ambiente de tensión que no solamente viaja in crescendo a lo largo de la partida, sino que se postula asfixiantemente verídico y alucinante, una proeza del realismo dentro de un mundo de fantasía como jamás se ha conseguido hasta ahora. Esta virtud, combinada con un conjunto de pruebas perfectamente hiladas y tematizadas, además de entretenidas, lógicas y fluidas, sorpresas inesperadas que aguardan tras cada esquina y momentos increíbles al más puro estilo de hollywood, hacen de esta una experiencia encomiable e imprescindible para todo aquél que quiera vivir una hora al límite.

Lo-: ¿Para cuándo un Outbreak 2?