ADDAMS HOUSE ESCAPE ROOM (La fortuna de los Addams) Mayo 19

⭐️⭐️⭐️


Para nostálgicos de la familia Addams. 

Lo+: Diseño y estilo, casi como si estuvieras dentro de un dibujo animado.

Lo-: El despropósito que ostentan como prueba final.

Existe una vertiente del escapismo que basa su impresionismo y esencia en los reclamos y las referencias culturales a elementos de sobras conocidos por todos -más en algunos sectores que en otros y en algunas épocas que en otras, pero eso ya es tema de cada cual. Hasta este punto, no hay lugar a ningún tipo de sorpresa; las adaptaciones de formatos son a día de hoy nuestro pan de cada día, díganselo si no al cine, que se empeña, desde sus inicios, en adaptar obras literarias, novelas gráficas, teatro, musicales... incluso salas de escape, fíjense ustedes en la paradoja de todo esto. En un contexto como el descrito, la Familia Addams puede ser un reclamo tan sensacionalista como el que más, y desde Golden Dreams Escape Productions son conscientes del peso cultural que sus personajes adquirieron en los noventa y no están dispuestos a perder la oportunidad de atraer a una buena dosis de fandom y nostálgicos.

Sorprende, en primera instancia, una recepción curiosa e inusitada, de la que el jugador no sabe bien qué opinar hasta que los primeros compases del juego han quedado atrás y se ha llevado alguna que otra grata sorpresa en el inicio de su recorrido -a sabiendas, aunque eso a posteriori, que carece en la actualidad de un elemento distinguible que elevaba la propuesta de salida, pero compensado, eso sí, con gracia y diversión.

Pues si de algo no carece Addams House es de un estilo y una forma que son divertidos y estrambóticos a partes iguales y parecen transportar a todo aquel que se atreva a internarse en sus misterios a un mundo caricaturesco y personalísimo, como si se tratara de dibujos animados y la cuarta barrera que nos separa de ellos hubiese explotado delante de nuestros ojos, arrastrándonos en la onda expansiva. La historia, por tanto, sigue la misma línea de trabajo y presenta una trama absurda y loca, propia de este tipo de ficciones, que encaja a la perfección con su aspecto más formal y crea un conjunto bastante uniforme.

Otro gallo muy distinto canta -y allí es donde falla irremediablemente Addams House- al hablar de las pruebas. No es que éstas desentonen con la presentación y la animación visual, más bien todo lo contrario; no puede achacárseles en ningún momento hacer salir al jugador de este mundo trazado a carboncillo y acuarela, mas no terminan de encontrar su lugar ni complacencia más allá de arrancar alguna sonrisa puntual, y tienden más hacia un estilo de juego guiado, a poca velocidad y un tanto desfallecedor. Prefieren renunciar a que el jugador exprima su lógica y centrarse en darle órdenes y hacerle rebuscar -siempre baja la atenta guía del game máster y sin desviarse de la programación-, perdiendo la fluidez que en un primer momento pudiera habérsele encomiado. Todo ello, para más inri, para acabar con una de las pruebas más anodinas, aburridas y carentes de personalidad que pudiera presentar un producto de estas características. Si los finales, por norma general, deben encumbrarse y obligar al jugador a salir por la puerta extenuado, gritando y exultante, Addams House parece haberse propuesto exactamente lo contrario. Y conseguirlo.