DIA D ROOM ESCAPE Enero 19

⭐️⭐️⭐️

Lo+: La pasión es, o debería ser, uno de los elementos que mueven el mundo del escapismo -otra cosa es la descontextualización que el género está viviendo hoy en día, en un momento donde las grandes producciones asientan nuevos valores, a menudo equivocados, sobre lo que debería significar el escapismo, e inducen a una fuerte despersonalización de la idea, pero ese es otro tema-, y si algo derrocha a raudales Dia D es esto mismo, una enérgica y vivaz pasión personalizada en su creador y febril game master. No hay otro que sienta y viva lo que hace del mismo modo, que haya vertido su sangre y sus entrañas en erigir una torre que evoque sus más preciados gustos, y esto, más allá de plasmarse en una enérgica inmersión, es palpable a lo largo de toda la partida. Cosas como ésta marcan la diferencia entre un producto disfrutable y entregado desde el corazón y una montaña rusa recién salida de la cadena de producción. A estos efectos, felicidades. Más allá de esto, los aciertos de Dia D son muchos, empezando por la maravillosa manera de unir dos mundos y experiencias escapistas-del juego más clásico a la aventura más desternillante-, una propuesta razonablemente compleja y que nosotros no habíamos tenido el placer de disfrutar hasta ahora, entregando un resultado harto distinto a los estándares a los que estamos acostumbrados y brindando más de un momento WTF a lo largo de la partida.

Lo-: Si bien la segunda parte, más aventurera y con reminiscencias al role playing más estrambótico, funciona como maquinaria de reloj, el inicio es algo más lento, y puedes arrastrar la sensación durante algún tiempo. La cantidad de enigmas no es arrolladora, pero parece que alguno puede atragantarse algo más de lo habitual.