BLUESCAPE (Amenaza Nuclear) Mayo 19

⭐️⭐️⭐️⭐️

Lo+: Una vez entras en materia, no hay quien se detenga.

Lo-: Una ambientación minimalista.

Sorprende, a cuenta de 2019 y con todo lo que ha llovido desde los inicios del escapismo, que sean las salas de carácter más clásico, con sus bases bien aferradas y un estilo de juego añejo -hoy día, podría hasta decirse que melancólico-, las que entregan algunos de los productos más disfrutables.

Lejos de afirmar que los avances en la materia estén fuera de lugar o no puedan gustar a partes iguales -ahí están pesos pesados del escapismo para demostrar lo contrario, como la fascinante Alien: El Origen o cualquiera de las cada vez más sorprendentes propuestas de Mad Mansion, que parece empeñada en hacer de cada sala un logro aún mayor que el anterior-, no queda duda que aquellos juegos donde la lógica y el trabajo manual imperan sobre todo lo demás, ofrecen al escapista -especialmente al jugador avezado, el que disfruta como el que más al oír el leve chasquido de un candado al abrirse- una sensación que, aunque pueda parecer estar al borde del abismo, sigue patente en opciones como la que nos ofrece la Amenaza Nuclear de Bluescape.

Es un juego complejo, especialmente después de superar un tramo inicial un tanto más simplista, pero siempre a la manera de las buenas partidas clásicas, donde las pruebas están diseñadas para permitir una fluidez excepcional de principio a fin, sosteniendo el cronómetro hasta sus últimos compases. Esto, por supuesto, permite una partida que no decae un solo momento y en la que cada hallazgo -conseguido con sudor y sobredosis de pensamiento racional- se antoja un descubrimiento exultante que te lleva de cabeza a la siguiente prueba.

No está, sin embargo, carente de asperezas, como una ambientación minimalista que roza la inexistencia en algunos tramos, o una inmersión que, de pretenderlo, podría encumbrar más el inicio antes de entrar en vereda. Pero todo ello se lima rápidamente cuando el reloj empieza su descenso y no queda otra que correr y salvarse como uno bien pueda. Atentos, eso sí, que si corréis mucho puede esperaros alguna grata sorpresa en el interior.