CONECTA ESCAPE (Atrincherados) Abril 19 -tester


⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

Lo+: No es un escape room, es la guerra.

Lo-: Salir y darte cuenta de que todo ha sido mentira. Porque lo ha sido, ¿no?

La locura de la guerra ha sido plasmada con fidelidad -o toda la fidelidad de que nosotros, desde la comodidad de nuestras butacas, podemos dar fe- en películas de la talla de Apocalipse Now (Francis Ford Coppola, 1979), La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987) o Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1994), por mencionar solamente algunas obras cumbre del género.

Como consecuencia, el mundo del escapismo, que tanto bebe de la consciencia y el imaginario colectivo cinematográfico -aun más que del histórico, puesto que, si funciona en un medio como vía de entretenimiento, ¿por qué no debería hacerlo en el otro?, pensarían algunos, muy erróneamente al olvidar conceptos, posibilidades y, por qué no, presupuestos-, se ha arriesgado a intentar emular la intensidad y el espectáculo bélico en más de una ocasión. Los resultados, obviamente dispares en función del saber hacer de cada cual, el esfuerzo y, de nuevo, las posibilidades, pueden haber sido más que aceptables, pero jamás se había entregado un producto que no fuera más allá de lo que su nombre indica: un juego, una propuesta de evasión divertida y funcional, operada para estrujar el cerebro del escapista y arrancar algunas risas.

Esta afirmación, debemos decir, ha quedado hoy día relegada a un tiempo pretérito. Atrincherados, de Conecta Escape, no es un juego ni una vía de escape al uso. No es una sala de escapismo. Es la guerra, simple y llanamente, aunque de simple y llana no tenga un solo pelo. Y es, por encima de todas las cosas, un triunfo, una proeza grandiosa y digna de ser recordada como una verdadera maravilla sin precedentes.

En tiempos de historias recurrentes, carencia de originalidad y pasión por vender envoltorios sin contenido alguno, quien ya destacara en creaciones de la talla de La sospecha -la reivindicación de las grandes historias de derectives- y Bajo cero -que debe seguir siendo considerada como una de las mejores aventuras del mundillo-, olvida todo lo que se ha hecho hasta el momento y parte de cero para entregar un producto sin parangón que es nuevo en todos los sentidos y que, en el panorama actual, no parece que pueda ser emulado en el futuro más próximo.

Un paso hacia el interior y el jugador abandona su rol y se convierte sin remedio alguno en un soldado envuelto en una historia que es incapaz de comprender, que choca con todo lo que una vez había creído, rodeado de locura, tensión y horror -¿y qué habíais esperado?, esto es la guerra, la de verdad-, y tarda segundos, si no minutos, en comprender dónde está y cuál es su misión en todo este caos, acometido por un game master cuyo papel pocas veces había resultado tan crucial y acertado.

Batallas intensas, escenas cruentas, carreras bajo el asedio de los cañones y fusiles enemigos, un compendio de sangre, suciedad y barro que elevan el realismo de la sala a cotas a las que jamás nadie se había atrevido a aproximarse, a la par que configuran una sucesión infinita de juegos tan bien elaborados, ejecutados e integrados tanto en historia como en ambientación que es imposible no olvidarse de su cualidad de ficción mientras uno se pierde en los entramados de un montaje excelente y deslumbrante.

De este modo, Atrincherados hace de todas sus virtudes un logro incluso mayor y más trascendente, demostrando que es el del escapismo un mundo en constante evolución que todavía no ha alcanzado su techo, y se prueba a sí misma como un paso más allá de lo que hasta ahora se había realizado, entregando una aventura fresca, espectacular y realista que nadie debería atreverse a perder.